El proceso de elaboración de la ginebra

La ginebra es una bebida destilada que utiliza normalmente como base un alcohol etílico de origen agrícola, como cereales o remolacha. El proceso de destilación de la ginebra se realiza en un alambique, tradicionalmente de cobre, aunque también puede ser de acero inoxidable. Es ahí donde el alcohol se somete a un punto de ebullición para convertirse en vapor y aromatizarse con esencias y botánicos.

El vapor obtenido atraviesa unos conductos de condensación hasta que abandona de nuevo el alambique en estado líquido. Así es como se consigue esta bebida alcohólica. ¿Sabías que para que una ginebra puede llamarse ginebra debe obligatoriamente estar aromatizada con enebro?

Las bayas de enebro

El enebro o nebrina es fruto de un arbusto de la familia de las coníferas (juniperus communis), similar en aspecto a un ciprés, que crece en altura y en climas fríos como los del norte de América y Europa. Sus frutos, conocidos como bayas de enebro, son de color verde al brotar, pero a medida que maduran van adquiriendo, aproximadamente en año y medio, su característico tono morado, que es cuando se recolectan.

Estas bayas de enebro llevan miles de años utilizándose por sus beneficios medicinales, desde la época romana, y también en la cocina. Fueron los holandeses, en el siglo XVI, los primeros en añadirlas al proceso de elaboración de una bebida destilada que bautizaron por ese motivo como “genever” y que tuvo su espejo en la expresión francesa “genièvre”. La “genever” fue embotellada por primera vez por el holandés Ervin Lucas Bols en 1575.

Los ingleses que lucharon en Holanda en la Guerra de los Treinta Años, en el siglo XVII, se maravillaron del “Dutch courage” (coraje holandés), como denominaban la forma en que sus compañeros de armas emprendían la lucha tras beber ginebra holandesa, y la llevaron a su país, donde pasaron a denominarla “Gin”.

¿A qué sabe la ginebra?

Desde que se popularizó en Europa en los siglos XVII y XVIII hay casi tantas variedades de ginebra como destilerías, aunque los tres tipos de ginebra oficiales son Gin, Gin Distilled y London Dry Gin (una ginebra seca, no dulce, donde predomina el sabor a enebro).

El proceso de destilación de la ginebra es el mismo. Lo que diferencia a cada marca de ginebra son las esencias o aromas que se le añaden. En función del tipo de aromas utilizados en su elaboración, podemos distinguir, por ejemplo, entre las ginebras herbales, que se caracterizan por sus orígenes botánicos (hierbabuena o romero, por ejemplo), las ginebras cítricas, que pueden ofrecer un ligero aroma y sabor a naranja, pomelo o lima, entre otros, y las frutales, con presencia de uva o frutos rojos, por ejemplo.

¿Y cómo se elabora nuestra ginebra Nordés?

Nordés se elabora en una destilería a orillas del río Ulla, en San Pedro de Sarandón, cerca de Santiago de Compostela. Una comarca conocida por sus aguardientes.

En el proceso de elaboración de Nordés se reproducen los métodos tradicionales que atesoran los productores locales y se recurre a los ingredientes naturales que ofrece la tierra. La receta única de Nordés empieza por la base alcohólica, pues emplea la uva Albariño de las Rías Baixas para la obtención del aguardiente inicial. Esta base, mucho más compleja, le otorga un aroma completamente distinto desde el principio.

En el destilado se despliegan los aromas procedentes de 11 elementos botánicos naturales. En muchas ocasiones, las ginebras maceran todos sus botánicos juntos en el alambique y ese resultado lo destilan para conseguir el producto final. Sin embargo, en el caso de Nordés cada uno de los botánicos que conforman su receta se macera por separado antes de destilar. Cada uno con una duración diferente, justo el tiempo necesario para aportar la intensidad que se necesita de cada botánico.

De los 11 botánicos, seis son gallegos: la salvia, el laurel, la hierbaluisa, el eucalipto, la menta piperita y la salicornia, una planta marina que aporta un toque salino y que la convierte en la genuina ginebra atlántica.

Desde más allá de los mares llegan otros cinco botánicos que complementan el equilibrio aromático de Nordés: no podría faltar el enebro, además del jengibre, el cardamomo, la flor de hibisco y el té negro. El resultado, una ginebra rica en matices que te traslada a los bosques gallegos y a la brisa del Atlántico, con una base de Albariño que la hace única en el mundo.

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